

Historia
La población africana que fue traída a los territorios de la actual Colombia en calidad de
mano de obra esclava. Los africanos y africanas llegaron al Nuevo Mundo provenientes
de diversas etnias africanas- principalmente de la Costa Occidental de África- con
fenotipos particulares, dialectos diferentes, y cosmovisiones prácticas propias.
Los africanos que llegaron al Virreinato de la Nueva Granada8
, tras ser capturados,
desarraigados y raptados9
, eran miembros de las etnias bantúes, wolofs, mandingas,
fulos, mandingas, ararás, carangas, balanzas biáfanas, monicongos, anzicos, fanti,
ashantis, carabalíes, popós, berbesies, biáfaras, y biojós entre otros10
.
Los esclavizados llegaron al Virreinato principalmente por el puerto de Cartagena de
Indias, en donde fueron vendidos y trasladados como mercancía a la Costa Caribe y
otros destinos del territorio nacional. Las vías de comunicación utilizadas para la trata
africana fueron: el Río Magdalena, principal vía de acceso al interior del país (Honda,
Tunja y Santa Fé de Bogotá); y el Golfo de Urabá, el cual comunicaba al Caribe con el
Chocó, el Valle, Nariño y Cauca, la Costa Pacífica y Panamá.
Los esclavos y esclavas africanos y su descendencia desarrollaron diversas formas de
adaptación y resistencia cultural, a través de medios simbólicos como las canciones de cuna11, los tambores, los conocimientos de medicina tradicional, el sincretismo de
manifestaciones mágicoreligiosas, así como a través de mecanismos materiales y
directos que incluyeron suicidios, abortos, rebeliones, enfrentamientos, fugas y
cimarronaje (Díaz, 1996; Maya, 1992).
Aquellos esclavos que lograban fugarse del sistema de esclavitud colonial, fueron
denominados cimarrones, algunos de ellos lograron organizarse en palenques, lugares
aislados de los centros comerciales y de las rutas de comunicación, zonas de difícil
acceso y escasamente pobladas. En los palenques, los cimarrones lograron reconstruir
su cultura africana, convivir según sus propias normas y gestar una forma de resistencia
visible y atractiva para los demás esclavos.
Con la participación de los afrodescendientes en la campaña libertadora, la sociedad
criolla expidió en 1821 la ley de libertad de vientres, según la cual el Estado liberaba a
los descendientes de los esclavos nacidos a partir de ese año. Sin embargo una vez
obtenida la libertad de España esa ley no fue cumplida.
Treinta años después, bajo el gobierno de José Hilario López, se promulgó la ley de
abolición legal de la esclavitud en Colombia el 21 de Mayo de 1851, la cual entró en
vigencia el 1° de enero de 1852. Desde este momento la población afrocolombiana fue
libre sin embargo hasta la actualidad se ha mantenido bajo las cadenas simbólicas de la
memoria de la esclavitud, que se materializan en la desigualdad de oportunidades
socioeconómicas, y en imaginarios y representaciones del inconsciente colectivo que
reproducen y refuerzan la marginación y discriminación, y los cuales sólo hasta fechas
recientes se ha visibilizado, como una realidad que debe combatirse, en todos los
contextos nacionales.
Principales problemáticas
La Comisión Intersectorial para el Avance la Población Afrocolombiana (Ministerio de
Cultura, 2009), evaluó las condiciones de vida de la población afrocolombiana,
palenquera y raizal; y presentó al gobierno Nacional para la superación de las barreras
de desarrollo económico y social de esta población, entre los que cabe mencionar los
siguientes, que corresponden a las principales problemáticas de la población
afrodescendiente del país:
Racismo y discriminación racial
Baja participación y representación de la población afro en espacios políticos e
institucionales de decisión.
Débil capacidad institucional de los procesos organizativos de la población
afrocolombiana, palenquera y raizal.
Mayores dificultades para el acceso, permanencia y calidad en el ciclo educativo,
lo cual limita el acceso a empleos de calidad, y opciones de emprendimiento,
reduciendo las oportunidades de superación de la pobreza.
Desigualdad en el acceso al mercado laboral y vinculación a trabajos de baja
especialización y remuneración (empleos de baja calidad).
Escaso reconocimiento y valoración social de la diversidad étnica y cultural como
uno de los factores que definen la identidad nacional.
Deficiencias, en materia de seguridad jurídica, de los derechos de propiedad de
los territorios colectivos.
Insuficiencia en la incorporación e implementación de las iniciativas y propuestas
que surgen de la población afrocolombiana, palenquera y raizal.
Baja disponibilidad de información sobre población afro, que amplíe la
cuantificación y focalización de los beneficiarios, y que alimente una política
pública adecuada a las particularidades étnicas y territoriales.
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